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Nole, un gigante

Gustavo Cherquis
30 enero, 2012
Novak Djokovic se quedó con el primer Grand Slam del año tras derrotar a Rafael Nadal en una final épica.
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Fueron casi seis horas de enorme esfuerzo. Casi seis horas en la final más larga en la historia de los Grand Slam. Tras la última pelota, la del punto final, el del título, Novak Djokovic se desgarró la camiseta y celebró. Gritó su triunfo y se emocionó. Fue la coronación de dos semanas intensas que lo tuvieron las últimas 72 horas casi sin descanso.
El serbio, más gigante que sus casi 2 metros de estatura, agrandó aún más el mito de ser el mejor de Australia. El de haber revalidado su título y haber derrotado a otro enorme jugador como Rafael Nadal, dignísimo, quien fue su contrincante en cinco sets. Que dio y entregó todo pero a quien no le alcanzó.
Así, Djokovic se levantó como el mejor tenista con una fortaleza física y psicológica difícil de derribar.
"Te sangran los dedos y disfrutas del sufrimiento", dijo Nole casi sin aliento en la conferencia de prensa al finalizar el partido.
Los dos terminaron exhaustos, agotados y como diría Djokovic: “lástima que uno de los dos tiene que perder”.
Merecieron los dos el título. Por entrega, ferocidad, talento, calidad. Regaron el Court Central de Melbourne con la calidad y clase de los mejores. El serbio resistió. Al español, le faltó muy poquito.
Y no quedan dudas que el triunfo de Djokovic se vio más engrandecido por el rival que tuvo enfrente.
Lástima que uno de los dos tenía que perder…