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Costa Rica y Benín unidos en conservación y recuperación de sus manglares

Costa Rica en América Central y Benín en Africa, trabajan conjuntamente en la conservación y recuperación de sus manglares, gracias a un programa de cooperación que funciona con fondos de Holanda, anunciaron este jueves entidades conservacionistas de ambos países.

Costa Rica en América Central y Benín en Africa, trabajan conjuntamente en la conservación y recuperación de sus manglares, gracias a un programa de cooperación que funciona con fondos de Holanda, anunciaron este jueves entidades conservacionistas de ambos países.

El proyecto busca capacitar a las poblaciones cercanas en las formas apropiadas de manejar estos humedales, para que puedan conservarse y ser a la vez una fuente de recursos directos e indirectos, según Claudia Amegankpoe, directora ejecutiva de Eco-Ecolo, la organización ejecutora en Benín.

Amegankpoe, que se encuentra de visita en la capital costarricense, explicó que en su país Eco-Ecolo ha promovido un plan de gestión del manglar "basado en las reglas de conservación tradicionales", que resultan muy inteligentes y efectivas.

También ha propiciado el desarrollo de actividades rentables alternativas para reducir la presión sobre los recursos del manglar, al tiempo que se han sembrado unas 200.000 plantas destinadas a recuperar las zonas más deforestadas.

Bernardo Aguilar, director ejecutivo de la Fundación Neotrópica, que desarrolla el proyecto en Costa Rica, explicó que la experiencia de Benín -iniciada unos meses antes- ha servido de base a la formulación de un exitoso plan en los manglares de Osa, la región más rica en biodivesidad del país.

En Costa Rica se han sembrado unos 100.000 árboles de siete especies de mangle y se ha reforestado unas 10 hectáreas que, dada la amplitud de los manglares (4 a 5 metros), abarcan una larga franja costera.

También se formuló un plan de manejo y se dio capacitación a las poblaciones cercanas, de entre las cuales se integró un comité de ejecución del plan, explicó Aguilar.

Los manglares, cuyo papel en la naturaleza es muy incomprendido por los no expertos, son vitales para el equilibrio de la vida marina y los territorios costeros. Purifican el agua y amortiguan el impacto de huracanes y tormentas, entre otros beneficios.

Los recursos con que funciona el proyecto, unos 200.000 dólares donados por Holanda, son administrados por Fundecooperación, una entidad costarricense constituida por el gobierno, la empresa privada, las universidades y un conglomerado de organizaciones de la sociedad civil.

Marianella Feoli, gerente general de Fundecooperación, remarcó que este proyecto, como otros financiados por la cooperación holandesa, está concebido como un proceso de cooperación horizontal Sur-Sur en el que participan Benín, Bután y Costa Rica, aunque en esta experiencia particular no participa el país asiático.